La venganza

Tú no te acuerdas de lo que pasó con el hermano de nuestra vecina, cuando se apañaron entre las compañías y el otro se fue de rositas; eras muy pequeño. Por eso no pienso dar ni un dato. Solo diré que era azul cielo, a lo sumo y como iba bastante deprisa no me dio tiempo a ver nada más. No confío en la justicia, demasiados limbos jurídicos.

Ese malnacido, vaya si se enterará de todo a lo que tendrás que renunciar. Apuntarte a futbito, aprender a patinar, escalar montañas, ser bombero… Porque su hijo, supongo el que iba en el asiento de atrás, seguirá con su vida y entrará cada día, por su pie, en su selecto colegio. Cosa que tú solo podrás hacerlo guiado en una silla, si es que te despiertas… También es una casualidad que tu madre trabaje en tráfico y que a mí me diera tiempo a memorizar la matrícula (capicúa por cierto) de ese pijo descapotable.  

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