¡Vivan los novios!

“Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón y de paso comprobar si el chaqué es de marca, alquilado, de mercadillo, o de un cazafortunas mindundi desesperao, estos, con tal de largar… ¡panda chismosos! Aunque la moza, con la pila de añitos, tampoco está para escoger y fijo que arrastra basurita… a…

¡Caos!

Nos lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir, pero sabíamos que irremediablemente escaparía de la sombra que lo cobijaba. Que llegaría hasta los lagos, salándolos, treparía las montañas y la edelweiss dejaría de ser flor. Avanzaría hasta los bosques para agriar sus frutas. Vaciaría los parques de risas, de besos los hogares. Malgastaría sabores, perseguiría…

Cosas en el tintero

Mientras la impía lluvia borraba la rayuela, les esperaba sentada en su mecedora. El bolso de charol colgando de su brazo, dentro, las agujas y la rebequita de lana, antaño blanca y que paciente aguardaba su otra manga. Hoy se había hecho un moño, con dos horquillas, ya no necesitaba tantas, y untado bien de…

Síndrome de Estocolmo

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero porque a ella ¡no la rechazaba nadie! No le había ocurrido nunca, estaba convencida de que al estar allí, cinco meses encerrado, con este pasaría lo mismo que con los otros. La pobre no podía ir de discotecas ni de bares, así que no…

Esperando a Sandra

Nuestros mismos ojos tiene, marrones y grandes, y cada vez que mamá se lo encuentra por la calle, llora. No sabemos por qué, no podemos preguntar, papá nos lo tiene prohibido. A veces, a escondidas, les oímos hablar de un matrimonio muy rico, cuyo único hijo nació con una deformidad en la cara y que…

Nadie te echa de menos

Tanto visitante inesperado empezaba a fastidiarte, ¡si cuando tú estabas nadie venía a casa! Incluso Toby, ya no muerde al que se acerca a vuestra puerta. Tus hijos, ahora, hacen los deberes, su cama, recogen la mesa y nunca olvidan el almuerzo. Él, plancha sus camisas y antes de irse a trabajar, pone el lavavajillas.…

¡Por los pelos!

Tanto visitante inesperado te pusieron sobre alerta y temiste lo peor… si aquellos guardias de seguridad del edificio hubieran notado tu nerviosismo al abrirles la puerta; el excesivo aroma a limones del Caribe; el suelo aún mojado y la ausencia de alfombra en el pasillo… habrían apostado que en tu casa pasaba algo raro. Menos mal…