Venganza tardía

Se encontró con una en el baño. Otra sobre la cama, dos en el balancín del porche y una quinta ahogada en la piscina. Salió corriendo como una posesa hasta la casa familiar. Su padre la llevó urgentemente al hospital; no se recuperó. Nunca volvería a ser la misma. 

Él, joven, apuesto y vengativo, se propuso, aparentando ser un hombre de negocios, enamorar a la heredera universal de aquella estirpe. Conocía su fortuna, como su fobia, herencia de sus padres y abuelos.  

Ocurrió antaño cuando labraban en la antigua hacienda y se encontraron con aquel montón de calaveras bajo tierra. A su madre, que trabajaba en la casa desde que era una criatura, la plantaron en la calle. Le hablaron de supersticiones y malos augurios y que el hijo que esperaba, vete a saber de quién era.

Habían pasado veinticinco años, nadie se acordaba ya de la antigua cocinera. Y él tenía derecho a disponer de esa riqueza. No en vano, llevaba la misma sangre que su mujer…

Fue fácil conseguir unas que parecieran humanas, al igual que internarla. Su padre, desde hacía un año también su suegro, su mejor coartada.

Pirámide de calaveras
de Cézanne

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s