Licencia para matar

 

Entraba en la capilla y se arrodillaba ante el Cristo.

Se persignaba, se arrepentía de sus pecados y le rezaba.

Se encomendaba a él con devoción, afligido le pedía que le diera suerte.

Piadoso le brindaba las muertes de esa tarde.

Se colocaba la montera, cogía su espada… ufano mataba.

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